Y entonces surge la gran pregunta:
¿Debemos mantener las rutinas o ser más flexibles en Navidad?
Durante estas fechas, la flexibilidad no solo es posible, sino necesaria. Las celebraciones, los viajes y los momentos en familia hacen que los días se vivan de forma diferente, y permitir que los niños disfruten de esta experiencia también es parte de su aprendizaje emocional.
Ahora bien, los niños de 0 a 3 años necesitan ciertos referentes estables para sentirse seguros. Por eso, más que eliminar las rutinas, el objetivo es adaptarlas con sentido.
Aunque los horarios cambien un poco, es recomendable mantener algunas pautas básicas a lo largo del día:
Estas pequeñas anclas ayudan a los niños a regularse, favorecen su bienestar y les permiten disfrutar más plenamente de las fiestas sin sobrecargarse.
No se trata de seguir un horario estricto, sino de acompañar con empatía, observando qué necesita cada niño en cada momento.
Anticipar lo que va a pasar es clave, especialmente en edades tempranas. Explicarles con frases sencillas situaciones como: “Vamos a ir en coche” o “Hoy iremos a ver a los abuelos”.
Si además se acompaña con imágenes o apoyos visuales, la comprensión y la tranquilidad aumentan notablemente.
En Navidad hay más estímulos, más movimiento y más emociones. Por eso, respetar las siestas y los momentos de descanso es fundamental para evitar el cansancio acumulado y favorecer una buena regulación emocional.
Es natural que algún día se acuesten más tarde o que los horarios se flexibilicen, pero es importante que la excepción no se convierta en la norma.
Uno o dos días antes de retomar la rutina escolar, es recomendable:
Este acompañamiento facilita una transición más suave y segura.
Si durante las fiestas hay desplazamientos, os recomendamos:
Las rutinas no tienen que ser rígidas, pero sí una guía que ayude a los niños a sentirse seguros y acompañados, incluso en medio de tantos cambios.
Desde Happy Way os deseamos unas fiestas llenas de calma, conexión y momentos compartidos en familia.