Escuelas Infantiles Happy Way: Premio "Mejor Centro de Educación Infantil"

Conducta, límites y estilos educativos, ¿has oído hablar de ellos?

Si eres mamá o papá primerizo es muy probable que hayas oído hablar de estos términos en algún momento. Hoy, os contamos un poco más sobre la conducta, qué son los límites, cuáles son los estilos educativos que existen y las consecuencias de cada uno de ellos sobre tu hijo.

¿Las conductas de los niños se aprenden?

El niño desde el nacimiento comienza a aprender todas las habilidades que le son necesarias para vivir. Los padres, los hermanos, los familiares, los amigos, los profesores, las personas extrañas, la calle, los medios de comunicación, etc., influyen en ese aprendizaje. En la mayoría de los casos, lo que un niño hace, siente y piensa son conductas aprendidas.

¿Cómo las aprenden?

A través de un proceso de asociación en el que intervienen la conducta y lo que ocurre después de la conducta. Tendemos a realizar aquello que resulta agradable y gratificante y a apartarnos de lo que produce malestar. Si un niño pega a otro niño y recibe unas risas por parte de sus padres o familiares cercanos experimentará una emoción agradable. Por eso, es tan importante todo lo que hacemos en presencia de los niños, somos su mayor referente y guía en su camino hacia el crecimiento. Esta relación hace que el niño aprenda a pegar/comunicarse de esta manera para recibir la aprobación de los demás. La conducta infantil se aprende y puede cambiarse si les ayudamos a ello, administrando reforzadores sociales (sonrisa, elogio, motivación, etc.) y convirtiéndonos en modelos a imitar y, sobre todo, hablando, hablando mucho con los pequeños aunque pensemos que no nos entienden,. De este modo les estaremos ofreciendo otras vías para la resolución de conflictos y para expresar emociones.

Hablemos de límites, ¿por qué los profesionales insistimos en la necesidad de estos?

No existen fórmulas mágicas en la educación y crianza de nuestros pequeños. Cada niño es diferente, (importante: si cada niño es diferente no caigamos en comparaciones), lo que a uno le viene bien para otro puede ser negativo.

Los niños necesitan tener puntos de referencia (límites) claros sobre lo que debe o no debe hacer y esta necesidad es tan vital como la de alimentarse. Para el niño, tener los límites educativos claros es importante por tres motivos:

  1. Le ayuda a entender e integrar las normas que rigen el mundo en el que vive
  2. Le ayuda a sentirse seguro
  3. Le ayuda a “portarse bien”, a ser “mejor persona” y, por tanto, a tener un buen concepto de sí mismo (aumento de la autoestima)

La asimilación de límites es un proceso de aprendizaje que está muy relacionado con las distintas etapas educativas. Por tanto se deben gestionar de manera diferente dependiendo de la etapa de desarrollo:

  • En el primer año: el niño llora cuando necesita algo, es su forma de comunicarse con el mundo, depende completamente de los adultos, necesita que lo atendamos. Hay que establecer la rutina de sueño y alimentación, le ayudará a comprender los intervalos de tiempo y regular su ciclo circadiano. ¡Ojo! En esta edad comienza con el sueño y alimentación a demanda que poco a poco irá regulando).
  • Entre 1 y 2 años: alrededor de los 18 meses sólo entiende órdenes sumamente cortas como “no”. Pero la palabra “no” sin una justificación detrás, es una palabra vacía. También debemos indicarle a qué se va a enfrentar y no solo como negación: “no, porque quema”, “no, porque te cortas” etc. (Por favor, no abusemos de esta palabra, existen muchas maneras de comunicarnos con nuestros hijos, ya hablaremos de ellas 
  • Entre los 2 y 3 años: Es la etapa de las temidas rabietas, la aDOSlescencia (nos encanta este término). Las rabietas son una falta de equilibrio entre la razón y la emoción, nuestros pequeños a esta edad son seres totalmente emocionales, por lo que un truco puede ser anticiparnos antes de que explote, o si ya empezó su rabieta dejar que se calme (poco a poco irá encontrando estrategias de autocontrol emocional), animarle a que nos exprese sus sentimientos y explicarle qué ha pasado, porque es normal que se haya sentido así. Por otro lado, como ya pueden caminar y trepar, debemos asegurarnos de que puedan explorar su ambiente sin que haya peligro para ellos.
  • Entre los 3 y 4 años: Los límites serán sobre todo los relacionados con los hábitos. Les enseñaremos qué deben hacer, les recordaremos qué esperamos de ellos y les repetiremos las reglas cuantas veces sea necesario. No es raro que en esta época presenten dificultades en el sueño, como pesadillas, o que se pasen a la cama de sus papás por los miedos propios de su edad (oscuridad, monstruos…). Primero hay que dar seguridad y después poner el límite (acompañarlos a su cama si es lo que mamá y papá necesitan).

Después de todo esto, ¿qué estilos educativos puede adoptar la familia? Aquí podéis observar los diferentes estilos educativos que existen:

Autoritario, sobreprotector, Permisivo-negligente, Inconsecuente y Democrático

Está demostrado que la conducta de los padres influye decisivamente en la conducta de los hijos, por eso me gustaría que mientras léeis las siguientes líneas hagáis un trabajo de reflexión sobre vuestro estilo parental, empecemos!

  • Autoritario: Es decir, con normas muy rígidas, frecuentes castigos, siendo inflexibles. ¿Las consecuencias? Niños con tendencia a la agresividad, con poca iniciativa, con una autoestima baja y también será autoritario.
  • Sobreprotector: Cuando se intenta controlar la vida de los hijos a través del afecto, no se ponen límites o son poco claros, siempre solucionan los problemas de los hijos. ¿Las consecuencias? Niños dependientes, sin autonomía y poco tolerantes a aceptar frustraciones.
  • Permisivo-negligente: No exigen responsabilidades, no afirman su autoridad, no ponen normas, no les orientan para que tomen decisiones. ¿Las consecuencias?Hijos irresponsables, con poco autocontrol, con baja autoestima.
  • Inconsecuente: Son aquellos padres que se manifiestan inestables en sus comportamientos, son poco coherentes, no son capaces de hacer lo que exigen a los demás, no tienen normas claras ni fijas. ¿Las consecuencias? Los niños se vuelven ansiosos, inestables, indefensos y desconfiados.
  • Democrático: Satisfacen las necesidades afectivas de sus hijos, los aceptan tal y como son, razonan y negocian las normas, les enseñan a través del propio ejemplo, les ponen límites claros, favorecen la comunicación y el diálogo, son capaces de reconocer sus errores y aceptarlos para mejorarlos. ¿Las consecuencias? Niños más seguros de sí mismos, son capaces de compartir y aceptar sus responsabilidades, no son fácilmente manejables,  tienen buenas relaciones sociales.

Y ahora que ya sabemos cuales son los estilos educativos que existen dentro del núcleo familiar, ¿Con cuál te sientes identificado? ¿A cuál quieres llegar? ¿Sientes que quieres ser de una forma pero el estrés del día a día te lleva a comportarte de manera diferente?
El equipo de psicopedagoas y educadoras de las escuelas infantiles Happy Way acompañamos y asesoramos a las familias en esta etapa. Si os quedan dudas, os invitamos a dejarlas en un comentario para resolverlas. Gracias por leernos 🙂

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